domingo, 13 de diciembre de 2009

islas

en cuanto tienen donde rascar desean volar buscando el sol lejano. lo de aquí _la cotidianidad_ les pesa más que la cartera o los zapatos y esculpen un altar al calor más distanciado haciendo de ese _que es el mismo astro que nos mira_ su deidad más venerada.

la génesis de todo lo vivo procesa un desarrollo en división o en múltiplo o en partición o en repetición. lo que era uno pasa a ser pareja para ser después cuatro hasta crecer en número y hacerse con más espacio. la expansión de lo que vive. las células con su ambición.
conocer a alguien y pactar en supuesto _sin escrito_ una amistad es crecimiento. y el crecer alcanza más que del uno al par. cuando aceptas a otro van llegando más. amigos del amigo, conocidos de la amiga de la amistad adquirida. pegatinas de quita y pon o con suerte más componentes para sumar. y al tiempo la célula singular es ese terreno concreto se siente rodeada. físicamente cercada. eso es. con gente donde alcance la mano pero no siempre en compañía en el baño más privado.

carretera y manta en cuanto amanece el día coloreado en el calendario. de huir se trata. de salir del pringoso día a ría que nos arrastra sin lugar a brazadas. se busca el aire por encima de las cabezas, se abre la ventana para limpiar lo humado. es un lanzarse a las nubes esperando respuesta en el cielo. se rascan subsuelos que nos desvelen lo que sabemos mentira. es un creer desesperado de encontrar lo sincero allí lejos ya que no aparece donde pacemos por mucho que busquemos. y todo es engaño. lo del destino tras el viaje largo y lo de nuestro lado. poco de cierto más allá de lo que nos confesemos.

los centríolos aumentan y sentimos que el frío se olvida. en ocasiones incluso _cuando la fortuna nos guiña_ el crecimiento es tridimensional y escapa del plano. lo que se forma alrededor de uno es un citoesqueleto. la estructura que abriga a la célula madre con todas las hijas resulten fieles damas siempre prestas o tramposas ranas con cresta.

conocía cada uno de los adheridos por elegidos o escogedores. sabía su posición y función dentro del ciclo de su recorrido sin sino. era consciente de las fases sufridas con cada uno. era capaz de ordenarlos en su tiempo y cronometrada aventura. había estudiado su tejido en las mil desveladas noches y el resultante no le valía. nada de lo que conformaba el entramado saciaba su hambre. el vacío se abría sin permiso en lo formado por tanta célula unida.
una cosa en su mente. no era la trama perfecta. un pensar recurrente. quizá _no lo decía muy alto en su silencio_ el desentramado era él. y el fallo su boca. y los errores sus pies.

hasta el ser más vegetal _los verdes que no corren ni escapan_ han tenido un desarrollo multiplicador a pesar de su mínima diferenciación entre células. el meristemo que les ordenó en poliédricos ejércitos y estiró sus tallos puede hacerse secundario o lateral. hacerles engrosar de dicha o desviar su enraizado apartándose de su lado a pesar de ser parte _inseparable_ de su desarrollo y vegetado.

sorteo de viajes en barco para dos, apartamento en la playa, quince días en las afortunadas o en la riviera maya. el premio es irse. dejar de ser lo que se es, hacerse con el sol y reinventarse. olvidar lo que deja en su tiesto, hacer borrón con los que a su lado crecieron y pacer ante un atardecer con masajista en la orilla y combinado de ron.
y yo digo que no. correr no es solución.

a cada uno le llega su baño. el mismo que en apetit_bruit escenifican con un muñeco en la soledad de su acuosa verdad. hasta las rodillas calado y sólo en su poza. una tina idéntica a las que rodean. todas iguales por dentro y por fuera pero inalcanzables. tan pegadas como separadas. tan próximas como lejanas.
a todos los que sumaron les llegó el día en que el agua sobrepasó la señal y comenzaron los nervios. la crecida pedía a gritos evacuación o caudal compartido. pero los receptores con los que se creía contar no abrieron compuertas. o no todos. para cuando la subida de lo temido cesó ya habían comprendido la verdadera esencia del tejido en el que crecían. la trama de células era más malla que cuerpo. allá donde posaran los ojos todo eran celdas, piscinas independientes, casillas sin más miras que las de sus límites.

querer huir de la mentira de vida es tan trampa como aferrarse a lo sólido del tejido celular formado de noche o a trampicones. somos uno entre muchos. algunos achican nuestro ahogo pero con suerte suman cinco. los demás sirven para rápidos chapuzones, salpicaduras de vasija a tina, para la sed de un vaso, para pasar un _grato_ rato. pero no dejan de ser celdas inamovibles y a lo suyo. como cada uno. y así quién va a disfrutar del ofrecido baño en el archipiélago más deseado... islas. no somos _me cargo a la mar_ más que islas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

timbre

la calidad de los sonidos gracias a la cual se diferencia a los del mismo tono dependiendo de la forma y naturaleza de los elementos que entran en vibración puede variar de lo agradable a lo molesto, surgir de lo más profundo o encimar hasta casi el cielo.
aquella noche le hicieron una confesión. le dijeron que la que bailaba sobre la tarima no parecía ser la misma que hace años conoció. claro que no.
al púber le agravan los tonos y a la adolescente se le entretienen los gritos nerviosos en la vaguada de sus incipientes pechos. son los de hace un rato pero con más bello y menos ingenuos. algo tendrá que ver en todo eso.

sonó el pequeño aparato que llama o avisa mediante con su emisión rápida de sonidos intermitentes. vibraron las ondas tras pulsar el botón. entre canción y canción. justo entonces fue cuando lo soltó. tantos años emparejado con anillo y tejado. mucho vivido y aún más callado. silencio dentro de un joven con trastienda. mutismo encerrado. hasta que tañeron la campana y despertaron.
sigues la senda. pagaste el peaje _uno tras otro_ y entraste en la rueda. y al darte cuenta sumasteis tantos que se llenó la huevera. y entonces golpearon la puerta. aldabas, puños y timbrazos. hasta cumplir la docena. no habría cena. quedó bien claro.

la que sacudía la noche sin necesidad de pareja de pista calzaba unas razones que no a todos valdrían. es cuestión de lo pisado y su digerido.
el que sigilaba desde su puesto vigía incinerando pitillos que dedicaba a cada uno de sus estudiados rechazaba motivos que no todos comprenderían. es cuestión de lo respirado y su aprehendido.
uno se viste de fiesta convencido cuando sabe que lo que le rodea no es lo que prometieron. las galas para las que les preparaban eran atrezzo y teatro. las cosas duran hasta la fecha del etiquetado. y una vez superada la cifra no es conveniente arriesgarse con probar más bocados.
bastó. eso fue lo que pensaron. cada uno por lo suyo y por lo que el de enfrente le ofrecía. que mucho de lo que nos roza es cosa de dos y no tanto de un par. así que una vez más sucedió. bastó. varió la voz de ellos y de los otros. cambió el tono de todo, de todos. giró tanto que hoy sus cimientos son armados con otras escalas. otros valores para los que tragaron errores. menos prejuicios, menos cadenas, más sinpensares. al instante, a lo que salga, a lo que el cuerpo o mente solicite. corriendo sin ropa cuando la calle brille. flotando sin peso cuando la música dicte.
en la mesa se sentaron una noche cualquiera. de haber sido la autopista prometida sería el nupcial banquete o un aniversario cualquiera. mano con mano. una de las parcelas sin arado. lo acomodado. menos trabajo. más supuestos. todo parejo _o no tanto_ y el conjunto vacío, como al principio. toda una pena. pero el volantazo recondujo su cena. ni mantel de hilo ni brindis por los cumplidos. color colado en el negro y blanco.

un sello emitido por el estado para algunos documentos como pago al fisco en concepto de derechos bien por visar o por viajar por correo es ahora su retrato.
el de quien fue esposo esposado es una estampa apenas movida pero en constante viaje. unos ojos que no cesan el análisis de lo que podría ser si no supiera tanto. un contenido esqueleto que no permite abrazar hasta salvar su propia red de salvamento y presidio.
el de ella también. otro sellado que cada noche que escoge como festiva reposiciona e inventa. un autoretrato redibujado minuto a rato, tacón a paso, cadera al vaso. y mil abrazos, mordiscos, risas, canciones, bamboleos, sentencias de corazones, brindadas vidas, besos y muchas atracciones. las emociones de toda la feria resumidas en una imagen. la de una noche cualquiera en la que _artificial como los fuegos de fiesta para los que no la conocen tras lo pasado_ se hace galerna y prende centellas a quien quiera bailar con ella. ella es la reina _de mädchen_blogt_ aunque nadie lo entienda.

al positivado de aquel negativo vivido le queda un apaño. la salvación por lo mínimo. por un rato. una velada. una actitud con apetito del listo. el hambre que tras comer de lo puesto _que indispuso_ os saca la lengua y moja el sello del nuevo rumbo. la vida después del timbre.

jueves, 10 de diciembre de 2009

león

ahora que dicen que la metro_goldwyn_mayer ofrece las costillas de lo que en su día fuera la más fiera atracción atiendo a los rugidos varios de mi alrededor. se vende al mejor postor. o eso o liberan al que saludaba rodeado de una corona lazada con la cinta del film para el proyector. y la cosa, que no está para ser horno siquiera de bollos, apunta a un felino anciano deslizándose por los pastos californianos. barrunto yo. pero mejor ni apostamos.

hace semanas mi cuerpo decidió bajar en puntos. como si un tren hubiera arrollado mi entero. así me sentía. partida. dolorida hasta el pliegue más menudo. arrastrada. sin aliento apenas para alcanzar _sin cenar_ la cama. yo no era yo y lo decía. pero sin números justificando el desgaste todo lo dicho me dirigió a un bote de milagrosas vitaminas, colchón sin perra y horas de almohada.

ayer diagnosticaron lo que tuve y soporté sin creerlo mal alguno. una infección importante que ahora combato con antibiótico rígido. aseguraron que debí haber reventado de malestar. que era costoso de soportar sin medicar. que en siete mañanas habré sanado.
no hace dos días conocí un dolor nuevo. la boca de mi estómago se hizo león de la metro. comenzó vestido de hambre. creció en impertinencia y despertó la fiera en histeria. mi retorcer llamó a un taxi dirección a una cárcel sin hora de salida. para que mataran al que gritaba bajo mi esternón entregué mis restos. sobre una silla roja de ruedas, con pegatinas para la cardio disparadas sobre mi pecho, con un velador atento y paciente a mi vera, con mil respuestas a las mil preguntas que me lanzaban, con mi pelo y mis dentros algo más que revueltos. el animal que le tortura es a estas alturas el rey de la selva _me dijeron_ y gracias a que ha rugido hemos encontrado a otro que molestaba su cuerpo desde hace semanas y no se enteraba.
entré a urgencias por la voracidad de lo que se atascó en mi estómago y salí del hospital con el gato algo dormido y un puñado de bacterias ya sin antifaz ni escondite. mi cuerpo apenas era ya mío cuando me recetaban ser domador de tanto mal bicho.

ni estaba ni estoy para circos. el físico se retuerce por mi centro en grito pero endereza porque los riñones no ceden. y mientras asisto a embistes felinos y al castigo de bacterias espías recibo azotes de otros vientos, otras mareas.
se vende el cine por no haber brillo, los años dorados atrás quedaron. sin novias que les mimen los cinematográficos estudios se pavonean de mala manera. y en primera fila los ingenuos. los que aún creen en los cuentos de barras y estrellas. los que invierten en palomitas porque apuestan por un final bueno. los que compran la entrada sin mirar casi los créditos. los que se fían _sí, a estas alturas_ de la calidad eterna. los que sueñan con que la suerte del protagonista será de ellos. los que tuercen la nuca para abarcar la gran pantalla. abren la boca casi tanto como la mirada y callan. no juzgan. pagan. vuelan. y por confiar en la trayectoria de la gran productora no aciertan a ver la desdentada mandíbula que apenas bosteza. ya nada es lo que era y en cuanto pueden nos la cuelan.
con mi esqueleto y resto convaleciente he visto caer a un inocente en la otrora temida boca rugiente. porque no debió atender a su venta. no intuyó que la caída de esta era a todos afecta. porque no entendió que no dan duros a peseta. y con el euro redondearon todo para la cuesta.

apenas sin creérmelo estoy en ello. procuro hacerlo porque es lo que debo. si en our_blog_of_love le sirve al niño de parapeto por muy de trapo _o punto_ que sea, por qué no le servirá también a mi agotamiento.
leones varios que tejo y escudo. león para silenciar mis gástricos y retornar a una dieta omnívora. león para tanta bacteria minúscula en talla y capital en metralla. y león para rescatar a los que pagaron por ver la película _la que les echaran, poco les importaba_ y en primera fila.
aunque sea tricotada rugiré. a ver si de algún modo mi mal espanto.

lunes, 7 de diciembre de 2009

desconocida

para cuando él tornaba al salón había llorado mil paredes y su frente vestía menos capas. el voraz despiadado que engulló a ella no le daba espacio ni aire y esa era la consecuencia. volvían sus conexiones a ejercer y las brasas apenas centelleaban. pero había pasado mucho. consumieron más de dos horas.

conocer los personajes que albergas es parte de la supervivencia. saber bien a quién das pensión y a quién se la deniegas. tener claro lo que sí guardas pero no liberas. entender lo irremediable de cada condición y fuego y retenerlo. ser muchos en uno y acorralar al peor por evitar muertes seguras.
tachar los meses lleva a cumplir años y situar más piezas. nuestro evolutivo interno no es menos maleable que el resto. ni las mismas pintas, ni el color de pelo. no son aquellos zapatos de goma ni la cara tersa. son otras las manos, los andares, el peso. son otros los besos, los amantes. nada lo de antes. y lo de ahora será después _también_ pasado. puras sumas moldeando lo del torno. y la arcilla y el relleno dando vueltas. gira y nunca llega al horno.

le dijo una a la de la silla que las dividía un espejo. como en girl_meets_nyc lo que veía no encontraba rincón para el encaje. dónde colocar todo aquello era todo un reto. lo supo de a poco para sus adentros. y ahora que lo tatuaron en el reflejo no podía más que obedecer al ojo. no era la única. y la que evitaba que lo fuera se sentaba frente a ella en plena confesión. en búsqueda. en pleno crecer. en la madurez a golpes. en las moraduras desde el alma hasta los pies.
eran otros los tabiques encontrados. otros desencuentros. otras mareas con diferentes nados. pero después de tanto y todo era el mismo resultado. y el ahogado murió hace años. los que no movieron los brazos y los que empujaron. en ambas casas. los mismos casos. hundidos por tocados.

tuvo un cetro dorado. la corona con más poder sobre su cabeza lucía erguida. la capa del terciopelo más digno le constelaba y subrayaba su estela. reinó su reino la reina. y lo perdió todo.
la desmedida fuerza llenó sus ojos de la ceguera más fiera. su boca en carmín escupió llamas en lugar de silencio. sus ansias, su hambre, la impaciencia y desaforadas ganas tiranizaron sus rincones más tiernos, sus lados buenos. y al que no sostuvieron las riendas hizo de atila con los que siempre fueron. y barrió el castillo, trilló los fundos, abatió las copas más altas y derrocó cualquier existencia con brillo.

seguía mirando. estudiaba atenta lo que los tímpanos dibujaban en el espejo. era exacta. la imagen idéntica. la misma dermis que sufrió por asir látigos. los mismos párpados cansados de exigir valor donde nunca lo hubo. la misma curva perfilando lo que tuvo y desestimó en la siguiente vida. la comisura herida. la frente arada. y aún con la cara lavada el detallado relato descrito paso a poro.
tan diferentes y tan calcadas. todo distinto sin existir más iguales. la misma piedra. el mismo traspiés. la prueba y ensayo. el timón del revés. la vida antípoda. y el taconazo después.

están bailando dentro. algunos duermen mientras pasea el resto y se asea para salir de fiesta. en algún lado _sin lugar exacto_por no buscarlo_mejor así_ espera atento el puro infierno. el que baja a la realeza del trono, el que destierra a los buenos. en alguna parte sin nombre y sin brújula se contiene.
para vivir más vidas y seguir insertando monedas ha de localizarse al veneno. al que mata lo sano, al que se carga lo verde. y acorralados sus cuernos se le reduce. encarcelada inquina que asomó en guillotina. una vez más otra perdida vida. pero la tragaperras concede más juego. no desenchufaron la máquina, estiramos el cuerpo, recolocamos los pies, centramos las manos en los mandos y una vez más arriesgamos.

ni la alicia de aquí ni la del cruzado quieren más martillos retumbando habitaciones. rechazan joyadas carrozas y aposentos con dosel. ninguna desea volver a aquel reino.
ni la alicia espejada ni la que se mira. ninguna de ellas desea tampoco lo que vino después. no quieren nieve ni grados en negación. lo tienen claro. no quieren cerebros que achiquen su valía ni valor. no quieren fieras. no quieren ser carne ni declamación.
espejito, espejito _recitaban las dos bocas al tiempo y en una sola voz_ no me des siervos, no me des paredes, aleja de mí las armaduras de los que no laten, no me des poder de más, a los azotes no acerques. espejito _el rostro bajo la luz cálida se esculpió en doble_ aprendí en los dos lados y ya probé de ambos candados. yo fui una reina _acercó la cara a la otra, susurrando_ y rompí de todo, y ahora que me recompongo de ser la castigada doncella encajo las nuevas fichas del rompecabezas y juego de nuevo. me quedo con ser la princesa que tan incrédula se refleja _se inundaron cuatro ojos_ sólo con eso.
de verdad esa soy yo?

sábado, 5 de diciembre de 2009

bobos

un libro en blanco para cada uno. los capítulos son de avance lento. y es de edición única. no hay más volumen que uno. una historia con uno o mil recorridos. un protagonista con pocos o muchos personajes adheridos. pero la que se relata es la historia que te toca. ni aquella ni otra. ni siquiera la que sueñas. lo que queda contado _y al terminar todo se cierra_ es lo que vives y participas. y mucho de lo narrado de ti depende. tú tallas los párrafos.

en julia_blogg arrancaron una de las páginas. entiendo que por lo encabezado debió ser un capítulo que buscaba libertad. y por lo tachado deduzco que nada de lo ocurrido sucedió como se redactó. así que el rotulador intentó eliminarlo. pero es imposible. carta en la mesa pesa. y los pasos pisados no se desandan en lo vivido. por mucho tino que se tenga con el negro fino en un auxilio pedido a gritos al supresor de pasados.

ocurre que hasta sin hacer planes _volando sin jaula y bien alado_ los renglones describen el mismo suceso de modo distinto. esto es, dos personas en un igual escenario, mismos minutos y compartido acto. pues bien, lo que redactan parecido toma dos vertientes completamente diferentes. y para cuando quieren releer lo escrito ya están dispares. lo ocurrido a uno no tenía que ver con lo que vivía el otro. y los párrafos respiran aires de dos mundos.
el ave en su trino parejo con el vecino voló en la libertad que gozaban. el de al lado hizo lo mismo. y cada uno por una corriente de aire extendió sus plumas en una dirección sin compartir la curva volada del compañero. no es tanto lo que el ave pretende sino lo que el viento le maneje. y si el aire sopla en diverso coincidir en la ráfaga será más complejo.

es distinto el enfado que el disgusto. en ambos se puede pisar haciendo saltar las baldosas. en los dos estados es posible fruncir el ceño y desencajar el rictus. pero no es igual, sin duda, es distinto.

de sobremesa comentaban todos aquella vez en la que sucedió esto y aquello. con el tiempo minimizaron el susto, exageraron detalles y multiplicaron la risa. la comunión del momento les hizo abrir a cada uno su personal libro. unos por la cuarenta y pico, otra por la sesentaydos, varios pasada la página cientocincuenta y el que callaba asintiendo con su satisfecha sonrisa estaba en la doscientostrentaysiete. era la misma aventura narrada de similares formas, pero con distintas tintas, con frases sumadas de una versión a otra, con más renglones según marcara a uno u otro. lo que se estaba ejercitando sobre la enmantelada mesa larga era el comentario de texto de parte de la vida compartida. unas cuantas páginas de cada libro.

quien tachó _sin lograr borrar_ lo descrito en la página 99 buscó el sacudirse. supo de lo engañoso de aquel intento de volar sin rumbo pretendiendo acompañar a alguien y lo subrayó ocultando el resto con una malla oscura y rayada. encarceló su texto. y con el gesto alumbró la frase más relevante y a la que dio rescate. su sentimiento. breve lamento _menudo rematadamente estúpido tiempo habríamos vivido_ resumió su descontento.

los disgustos no son enfados de ira. la pena que baña al que lo respira le hace tachar lo pasado. cercar su ahora de barrotes. aprisionar su tonto intento de libre vuelo. el mal sabor de las lágrimas navaja no sangran a nadie más que al que las llora. no hay puños. no hay disparos a muerte. no por parte del que no alza los pasos del suelo. lo amargo del vuelo en picado sabiendo que no se voló en baile cercano enluta la página del libro. la porción de vida que enviudó sin ruptura, sin muerte eterna. y así como hace la mente por suprimir del recuerdo los días negros también hace el disgustado con su libreto. escoge lo herido y lo acuna hasta dormirlo en un sueño sin beso de príncipe que le despierte. para siempre. sin posible sobremesa ni destripe.

cada uno con uno agrandándose a diario. millones de libros en avance. en relato individual a veces, compartido otras. e inmersas en celda olvido las páginas en las que sentimos que lo fuimos. sin saber cómo evitar el precipitar de lo que sucedía. fuimos bobos. los más. rematadamente bobos en vuelo absurdo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

rojos

son tres las cosas que saco del bolso a diario cuando tomo asiento en el cuarto de hora de isla en el que dispusieron mi ordenador para que lo castigara por dinero. las gafas de su funda, el móvil en modo reunión y los auriculares para que uno del par me cante bajito mientras trabajo.

ungaro quiso que la chica de la imagen besara en dos. debió pensar en lo especial de esos labios al rozar lo buscado. arriba rojo. abajo fucsia. fuego con fresa. arándano y tul. la dama jugando a ser otra y la niña proponiéndose seria.

mi amiga dibuja exquisito. con una línea de loquero define lo que sus ojos destripan. a veces repite en el recorrido y son varias las formas que matizan lo insistente que ella entiende y extrae de cada situación o persona. son cuerpos amorfos en su grado perfecto. son ojos de botón a punto del deshilachado, mareados y brillando en su descuelgue. son detalles entre lazadas, rayas, cajones y marañas. son maravillas tatuadas en papel cuando se lanza _fortuna la nuestra_ a sacarlas de su mente.

cuando me pintó de las primeras veces lo hizo con mi boca en rojo. más tarde cuando escogió para otro retrato el color fresa ácida para mis labios quise entender que sus razones tendría. falta de fuerza _la mía_ o niñez de más. juegos de purpurina, necesidad de princesa, o menor contundencia. lo desconozco porque al arte no se le pide desglose. y si ella me vio entonces con la boca rosa es lo que yo era en ese momento. al menos para ella.

los abrazos son el mar, el saco sin fondo, la paz de la noche en el campo. los abrazos son el teatro descubierto, la verdad más entregada, el corazón palpitando lo sincero. cuánto me gustan los buenos.
los besos son los bombones. rara vez basta con uno. son lo dulce que no se habla. son el hambre de querer. son bocados que se dan a la vida. son porciones almadas que se comparten.
un abrazo abarca. en él te pierdes. el beso salpica. te pierdes.

quiso el modisto que la modelo besara distinto. que su arriba y abajo casaran siendo dispares. que se encontraran los cálidos tonos de diferentes amores. que chocaran en ósculo insinuado. que con la boca calma reclamaran la atención de quien viera besos donde no los sellan. que descubriera la potencia del combinado. quiso el francés que fueran foco y objetivo. que atrajeran. que comieran sin acercarse. que regalaran sin moverse lo que las miradas demandasen. sin dejar de ser ella. sin pronunciar palabra ni esbozar gesto. sin separar de más los colores. sin mecer ni estremecerlos.
y se los pintó. abajo el capricho. arriba la tentación. y nadie dijo que no.

esta mañana junto a las ruedas de mi silla un pedazo de papel confesaba un color en su doblado. debió caer de mi saco tras extraer los tres que necesito para dar a mi actividad comienzo. tras la funda. o tras el teléfono o los cascos. la curiosidad por no reconocer lo mío me ha hecho abrir el plegado. y he sonreído.
a esas horas del día _cuando las calles aún son casi noche_ cómo decir que no a un beso. sí, lo contenido en el trozo de pañuelo de papel en origami eran mis labios. la última vez que los pinté sellé su trazo presionando el blanco secante y fue a parar al bolso. lo lacrado de mi boca roja esperó hasta hoy para sorprenderme. irreconocible. como si fuera de otra persona. un beso cálido. todo un regalo.

fueron mis labios tras el carmín paseado los autores. pero a mi cabeza han venido los rojos que me envía la que me los pintó así en casi todos mis rostros. y tras estos los de otros. y así, uno con otro, he encadenado una ristra de besos abrigando mi mañana de escasos grados, amigos a distancia y mucho tajo. rojos. todos rojos. para mi ánimo. para mi piel. para mis ojos.

martes, 1 de diciembre de 2009

borrar

al tomar la esquina he visto un abrigo y me ha llevado a pensar en una que decidió no estar más conmigo. y es que lo era. junto a ella otra _también desparecida_ asida del brazo de su acompañante como si el cuadro del que me eliminaron nunca hubiera sido otro más que el que hoy veían mis ojos. ellas. con el frío compartido y su felicidad _permitidme la osadía_ a medias.

comprendí lo absurdo de las colecciones cuando ya había picado en más de una. las de los cromos era cosa casi obligada a los niños de nuestra década. sin play ni nintendo los álbumes por completar eran un esperado reto. y el premio de ver las numeradas casillas poco a poco con estampas hacía pesar las páginas moviéndose en quebrados y eso era _sin duda_ lo que más me gustaba. mucho más que haber logrado el más complicado y buscado de los cromos.
luego vino alguna otra hasta acabar con la de las vacas. o más bien ellas acabaron conmigo. creo que para cuando comenzaba a disolverse el rebaño ya había comprendido lo que escuché decir no pocas veces a mi madre. al final todos terminan por regalarte un miembro más de tu colección sin pensar ni un segundo en que exista algo más que pueda también gustarte.

anu_tuominen ha reunido un grupo de gomas de borrar y las ha colocado una seguida de otra hasta formar un rectángulo. lo llaman arte. y quién lo contradice si cada uno puede ver en esta suma de borradores lo que le sugiera hasta conformar otra colección diversa de opiniones.

una de mis atesoradas _de niña_ reunión de objetos también fue de gomas. era la moda. creo.
un patinete con ruedas de plástico. un teléfono de los de mesa. un dado. un autobús de dos pisos. un juego de tres minúsculas llaves. y un cucurucho _que me trajeron de long island_ con helado y un sirope capa de quita y pon. cuánta emoción...
lo recuerdo y no sonrío de igual manera que lo hago con los cromos que nos compraban en la tiendita verde y corríamos a pegar en el número exacto. el 238 y el tan escurridizo 76. no acierto a encontrar magia alguna en aquella colección de gomas moldeadas. era atesorar por poseer lo que otros no. no era ni meta ni satisfacción secreta por lo bello. y ahora no recuerdo lo que ocurrió con aquello, su destino, dónde terminó tanta goma tonta sin uso. supongo que decidí eliminar su recuerdo.

en las más de cincuenta gomas de la foto yo veo muchas colecciones. la suma de colores no hace más que animarme a seguir descifrando lo que me sugiere tanta herramienta dispuesta en orden.
veo pupitres y estuches con un hueco de más. veo manos sacudiendo virutas, muchas manos, decenas de movimientos barriendo de las mesas lo sobrante. y labios _también muchos_ soplando con cuidado. veo colegios, aulas, clases. veo letras. veo los lápices que las escriben. los diferentes colores embutidos en madera que colorearon un papel para luego ser separados de lo blanco. veo nubarrones grisáceos marcando las dudas que salpican cuartillas. veo números. en suma, en resta, en división y en raíz cuadrada. veo los multiplicados y los que se llevan dos hasta dar con el cociente. veo dictados, listas de la compra de sábados por la mañana, bocetos del sastre, borradores de hacienda, notas de amor rectificadas, las marcas demasiado altas para la escarpia, los invitados a una fiesta, las mesas renumeradas del salón de bodas, los regalos de reyes que faltan por encontrar y los que se tachan por estar ya en el camello.
veo el error. veo el cálculo. veo la posibilidad. veo el desdecirse. veo lo que ocultaron. veo lo dicho en bajo y luego tapado. veo el impulso arrepentido. veo el titubeo. veo lo que salió de la silueta. lo que escapó de la raya. es lo que veo.

antes de comer me he visto tomando como aperitivo una frase que habría pronunciado de haber sido la situación de otro modo. a efectos de los oyentes es como si no hubiera _siquiera en mi mente_ existido.
igual que las gomas de borrar suprimen la mina, así las circunstancias de hoy han querido que yo eliminara lo que minaría más tarde mi día.
gustosamente habría alcanzado a la pareja que optó hace algún tiempo por desligarse de mí y prestarse a mi borrado. de haberlo hecho les habría saludado sin detener mi paso y con mi mejor sonrisa. como si lo que mis gomas engulleron aquel día no existiera para ellas. como si ellas no vieran en mí más que la forma y silueta. quizá el color pero nunca la trastienda.
he llegado a casa con la pareja perdida de vista y sin frase para ellas ni dicha ni escrita. he llegado con la boca con restos de palabras que escogí impulsada. pero cayó en mis manos una goma. su movimiento llegó a mis labios. los calló. y las virutas que aún restan por la acera susurran bajito _si te acercas_ un animado hasta_luego_pareja!

en la imagen de arriba veo mucho. y cada esquina roma de las gomas me confirma todo lo que existió y decidieron que mejor no, que mejor borrarlo. no sea que resulte un error y nos hayamos equivocado.