miércoles, 31 de diciembre de 2008

crucigrama

apresuran sus haceres como si fuera a acabarse el postre. corren. ahora todos corren.
y yo parada. yo hago mi crucigrama.

escucho sus movimientos. entre el 30 y el 31 ocurre lo mismo. sostienen el manojo del año en una mano mientras mantienen la puerta que amenaza que ya cierra. aire! aire! dense prisa!!
oigo sus vuelos achampanados mientras me detengo. yo a mis palabras.

alguien ha decidido que los días sean minutos, que los momentos vuelen como segundos. no hay sitio para el detente_mira qué bonito. se esfuman las siestas y se almuerza paseando el monedero adelgazado. ahora que tanto falta el dinero... y hasta la visa corre.
pausada yo con mi damero. están todos ya dentro. uno a uno y desde enero. verticales los puñales. lo feo clavado evitando su avance. seis palabras como dagas de personajes y lugares. horizontales los gananciales. lo digno de resalte en letra grande partiendo de lado a lado los estacados malvados.

maquillarse entre fogones con los ojos en el crono. abanico de vajillas, luces, copas altas y más subidos tacones.
y en blanco esperando mi escrito los apilados cuadrados por donde nadie va deprisa.
veamos, del 1 al 6 me piden descifre los hitos del mapa culpable con un marcador redentor. apuntar los dolores con perdón _como hace el sabio profesor de irlanda_ sí señor!
perdono al desierto con afilado hielo. perdono a las noches sin sueño nadando en mi mar llorado. perdono a la enfermedad que atiza a quien daría mi vida. perdono a los cercanos que no acompañaron ni asistieron en el crudo invierno. perdono al guerrero y al que me obligó a empuñar y vivir la muerte.

les veo apresurar gestos y palabras. el plato está siendo rebañado. le falta poco. casi acabado.
y en mi cruzada aún por completar las tumbadas. las amables que subrayo en carmín por darles fiesta.
rojo a la odette y al espíritu comillas y al de la viga. rojo a la poderosa de nueva melena. rojo a los AMIGOS que con grandiosa fortuna conservo. rojo a la encargada de mi gran oportunidad. rojo a todos los participantes de la segunda. y rojo a mis donantes por partida doble de vivienda.

falta bien poco para las frutas atropelladas al compás. circulan todos en decidida rutina de este único día. en acción conjunta. cuando recomience el contador todos a una.
y estoy yo dando fin a los cruces de mi resumen del ocho.
doce sumados de letras. de arriba al suelo lo que pido no vuelva. de izquierda a diestra todo lo que llegó e invito _virgencita, virgencita_ a que no desaparezca.

en un rincón de la ciudad esperan me sume al brindis. debo taponar con lo que he escrito, escalar hasta mis diez centímetros acharolados y dar corazón a mis labios. corro! corro ahora yo! _de nuevo dentro_ que no queda nada para celebrar las campanadas y un crucigrama completado. gracias dosmilocho!

lunes, 29 de diciembre de 2008

naranjas

para todo hay un tiempo.
las cosas suceden _más que ocurren_ porque vienen en sucesión. sucediendo. sucedidas.

hace cinco minutos he dado lectura al último reglón de un libro que he descubierto que enlazaba en su término con mi anterior entrada.
el párrafo final despedía así: _la vida es una gran lotería en la que sólo son visibles los boletos premiados. tú que lees este libro eres uno de los premiados, ¡qué suerte!_
sorteos, cartones, números en juego, azar. décimos convertidos en oro _tras guardarlos en paño_ o al fin partidos por la mitad.

aún vestía yo de uniforme cuando sonaba su nombre. esquivé su lectura por anunciado best_seller. y ahora descubro que por una portada y un titulo he caído en sus redes. y no sé si acerté.
la joven de las naranjas entró por mis lentes como también atrapó al padre del adolescente protagonista.
la monda de la fruta sobre una mano diestra avejentada me abrió las páginas de ligera lectura. breve relato en redacción torpe chocando con mi paladar lector. vacilante en vano y extenso en detalles sobrantes a ratos. lectura seguramente prescindible si no hubiera querido beber del anunciado zumo del firmante aclamado. tenía que haber alguno jugoso entre tanto gajo.

mientras mis ojos comían devorando _casi con desgana_ el negro sobre el crudo del papel reciclado, mi pituitaria jugaba a dar con el cítrico aroma. el del patio de naranjos. el de los encuentros azaroso ayudados por mil apuestas. el de un padre abriéndose a un hijo de poco fruto en su escrito.

cuando mi móvil envía un mensaje sin texto escribe _nada_que_aportar. y esto provoca conversaciones equivocadas con mis destinos. extraño asunto. errada elección la de las palabras para el sms vacío de contenido.
con el libro me ha ocurrido algo similar. pero rescataré algo para variar el mensaje por un _poco_que_aportar. menos duro. más optimista. medio llena la botella.
_las reglas son esas cosas importantes que hay o no que hacer, pero que no necesariamente hay que entender. ni siquiera hace falta hablar de ellas_
con eso me quedo. mi rescatado del barco.
y en mí no es lo de hábito. es raro quedarme con una pareja de frases y no con un sentir. una historia. detalles. desenlaces.

pregunta el texto que qué es el tiempo. pregunto yo... y las reglas?

todo. las reglas lo son todo. reglas del juego desde que estrenamos monopoly para niños. reglas en las tabas, el escondite y el truquemé. reglas en el cole y en el curro. reglas para peatones y al volante. reglas para hacer el guiso, para alquilar el traje o arreglar el piso. reglas en el amor. reglas en el infierno del dolor. reglas en la tempestad y en la bonanza. reglas para mantenerse sano. reglas para vivir.
todo. reglas son todo porque ese todo es juego.
y cada paso avanzado de cada instante tiene sus reglas. día a día sumamos nuevas normas del juego. y depende de nosotros aceptarlas o darles rechazo.
cada uno con su cuento escoge las reglas ofertadas y las entra o no en su partida.
cada quien sabrá si le sale a cuenta la apuesta. si compensa el breve bocado de lo tan soñado. si el aire anhelado se hace suficiente en un respiro.
si entras a vivir habrás de saber de la existencia del fin. no estarás aquí para lo eterno.

y lo más importante de este vivir reglado está en comprender que en ocasiones parte de ellas nos impiden rascar demasiado. analizar de más o meter la nariz en otros costados. eso también son reglas aceptadas y no sólo impuestas.
regla de oro para vivir conjuntos es frenar antes de tiempo. saber que lo que se escapa de nuestros conocimientos también tiene derecho. son las reglas. sus reglas. y no las nuestras. pero habremos de acatarlas si jugamos con ellos. y si no fuera del tablero.

exprimidas 178 paginas de un libro de bolsillo es este el olor impregnado entre mis dedos. recuerdos dentro de una bolsa de estraza con decenas de naranjas diferentes una a una. con sus reglas particulares para cada fruto. la dulce enjugada con la ácida para resultar en zumo. sin azúcar y con su pulpa, por favor. en mi casa se jugaba así...

martes, 23 de diciembre de 2008

premios

las primeras mañanas que aprendía el camino al estrenado trabajo me cruzaba con una cola de gente esperando para entrar a la oficina de empleo. entonces cambiaba yo de acera. sin ellos saberlo me obligaba mi respeto aderezado con el agradecimiento. la fortuna madrugaba conmigo todos los días y sentía que me delataba la cara. mi distancia intentaba no recordarles lo que buscaban mañana tras mañana.
años después acudía a un curso convocado por otra de esas oficinas. era este otoño y sobre la acera caracterizados extras, desayuno repartido en tres mesas de camping y segundos futuros de un anuncio navideño sustituyendo al calvo.
ayer. el día en que dan comienzo las fiestas bañaron de champán muchos rincones. la noticia descorchaba el francés apartando a la gaseada sidra. y a mi alrededor hubo premiados. la nevada esperada por todos cayó a pocas manzanas de donde estamos. fue un 22 _de nuevo_ sin saltos en nuestra casa.
esta mañana. hoy. hace muy pocas horas terminaba por espabilar mi sueño el frío polar casi de imposible combate. mi firma en mucho papeleo. nuevas caras y manos estrechadas. un mac por encender. montones de libros para destripar. una cita a días vista. y mi móvil en modo reunión que se coló desde el bolsillo de mi abrigo.
un levísimo pitido para el anuncio... termino el año con los boletos dotados de premio.
al tiempo que rubricaba mis mañanas desocupadas nos otorgaban el tan esperado sí.
loterías. otras. la de mil piezas encajando a una, la de engranajes amigos vistiendo muñecos con amorosa generosidad. la de los llamados con respuesta. la de números apostados. la de un sueño por volver a empezar de nuevo un hogar propio dejando de ser simple aire formando planes. la de los desvelos, los rezos, las contracturas alzando el décimo al séptimo cielo.
estas loterías me han tocado. nos han premiado _porque lo mío es para los míos_ con estas suertes.
y aún no he dicho una. la más mayúscula. la más dulce de las fortunas. la que recibí cuando tomé por vez primera aire.
lotería de mis padres.
velas mexicanas con uno al teléfono y el otro junto al cañón. noches en suspiros con cada uno en su proyecto interior conjunto. agendadas horas contactando desde la A a la Z. abrazos mudos y oídos sordos frente a mi azotado estado.
recogerme al cierre. desenfriar mis temblores con el caldo doble. y remar para esperar y sumar.
que dar la vida es más que los nueve meses de gesta, más que quita_los_pies_de_la_mesa. dar vida a un hijo es más que procurarle libros o cine los domingos. es más que la leche caliente nocturna o la miel con limón.
vida fueron sus puertas abiertas hace más de un año. sus anchas espaldas todos estos meses _y más atrás_siempre.
vida son sus actos callados. sus aplausos discretos. vida es su empuje. vida su aliento.
vida son ellos en premio. la madre más grande en silencio. y hablando _lo que por él no diría_ el padre coloso coraje.
me ha tocado la lotería _también_ hoy. por tanto. por ellos... y yo aún sigo con mi pompa dando agradecidos botes. pompas a saltos recién salidas del bombo. esto sí que es suerte!

lunes, 22 de diciembre de 2008

impar

de nuevo he desparejado un amor. en este caso era invernal. aunque bien mirado el idilio sería más de verano y ha sido roto al apretar el frío. como dice la canción del dúo con chaleco. el final del verano llegó y tú partirás.
uno de mis guantes largos que me cubrían hasta el codo de negra lana anda perdido sollozando por su amado. y al que conservo _no sé bien para qué_ en el bolso habré de darle consuelo. está de duelo. y el otro por algún suelo.

para abrir la puerta de mi portal se unen también las parejas. si abro yo, son las llaves con mi rodilla diestra. si me abren, son el timbre y mi izquierdo hombro. pares sin pensar yo en su equipo. uno con otro para el mismo acto. amor callado. unión inconsciente. pareja bien hallada siendo tan diferentes.

en alta voz para terminar de creerlo iba yo diciendo que emprenderé lo nuevo solita. mi valor y yo. mi necesidad y mi persona. mi destino con mis manos. mis aceptados con mis calambrazos apadrinando. más parejas para la desparejada con pompa. repetiré a mis oídos lo que viene a pocos metros para dar en mi cabeza a este tetris asiento.

dos piezas y no cuatro. un par de manos que no el doble. dos hemisferios pensando. dos iris con sus retinas. y no más. es suficiente.

en un contenedor encontramos un domingo anochecido una veintena de pares sueltos de calzado. zapatos de monte y deportivos. desparejados y nuevos. quizá robados de algún muestrario.
ni la ortopédica antigua que comparto con la argentina, ni la futura amiga coja... ninguno de los modelos daría con su cenicienta antes de sonar las doce. príncipes solitarios.

pido calma para mi guante descarriado y para tanto calzado abandonado.
no todo esta perdido. a buen seguro harán otra vez equipo. como mi hombro con el portero automático. igual que lo hace mi llave con la rodilla derecha al avance.
que lo sé bien. que lo dicen mis pies paseando sin otros los mismos pasos. mi mirada buscando días sin ayudarse de exclusivos ojos enamorados. cada uno de mis dedos dejando atrás tantos y tantos miedos.
la media naranja con su desmenuzado terrón. cada oveja con su parcela sin reja. el tortolito con su balcón... señoritas al salón!

jueves, 18 de diciembre de 2008

colgado

como el de la imagen, sí. como el teléfono de holly farrell era el que teníamos en el pasillo hasta que ocupamos el espacio con un armario para hacernos a las invasoras sitio. blanco cremoso y pendido de un mínimo sustento. ese era el nuestro.

así nos pasamos los días desde que enrocamos el reloj de pulsera por el móvil. el movimiento del que me desenganché al empezar la carrera fue el del giro de mi muñeca izquierda para mirar la hora. y digo bien al decir mirar porque ver no veía lo que marcaba la gran parte de las veces. hoy estoy sujeta a otro gesto. abro la tapa de mi celular constantemente y de manera inconsciente.

un verano de hace muchos años tuvimos que despedir al aparato negro que sonaba desde el centro del pasillo de suelo verde de aquella casa en la playa. mi hermano y yo sabiendo que se iba una gran pieza decidimos retratarlo. y ambos conservamos el revelado casero en blanco y negro de aquel teléfono azabache. su cableado entelado y rueda numerada taconeando _a veces desesperaba su no prisa_ su arrastre. los surcos de su figura y el brillo apagado de su cáscara difunta.

la adolescencia hoy se ha extendido a todas las décadas. da igual la edad que tengas. tu móvil sera objeto de deseo por la espera que desespera. la confirmación por voz. el sms de respuesta. la última cifra del minutaje que no varía y la cita no llega...
enganchados a la nueva muñeca en giro como las suspirantes americanas de los filmes a los pies de la cama deseando suene el ring de su amado.
comprobar si tenemos cobertura. mirar si no alarma la batería. desgastar la pantalla. pasar el pulgar para aclarar la nada. y volver a cerrar la tapa.

cuando había un aparato por vivienda se le otorgaba un lugar centrado. solía acompañarlo un asiento, un block en blanco y algo para apuntar. era el espacio reservado a todo un acontecimiento.
la llamada nos movía de allá donde estuviéramos. nos desplazaba y él esperaba quieto.
hoy lo llevamos a cuestas. del salón al dormitorio. de la cocina al trabajo. del bar a la orilla del mar.
ahora le hacemos al teléfono seguir nuestros pasos. pero seguimos igual de esclavos.

meses si apagarlo de noche hacen que me vele los sueños. por si suena. por si lo sueno en otro lado.
semanas taladrando el rojo cuerpo del que me conecta con el resto y el gris y el blanco que pululan por las estancias de mi casa. por si cantan su timbre, por si llaman las noticias que quiero.
días largos. eternos silencios con un aparato a cada lado. y aún nada.
tan dependiente como el amante del amado. enganchada. atada. como los que adornaron las paredes de antes. colgados ellos. colgada yo por desear escuchar unas palabras y dejar el aparato por fin _y en horizontal_ colgado. linea cortada. y qué hora dije que era?

miércoles, 17 de diciembre de 2008

veladas

los planes que un día propusieron sobre el edredón alborotado, entre las dos sillas frente a sus ordenadores, bajo las ventanas abriendo las noches... todos cayeron desde lo alto. de pronto. los suicidaron. un crimen sin castigo evidente. pero prisión tras los hechos.

hay celdas con rejas. jaulas donde encierran a los que no se comportan. y están luego las otras. las autoimpuestas. las fabricadas según nuestros moveres hagan. conscientes o sin saber lo que ocurre. celdas que encierran. todas. las primeras y las otras.

fueron muchas noches _infinitas_ con todas sus horas recortando sobre el blanco de las paredes lo que sin saberlo se convertía en sus propias redes. y con el tiempo les pescaron. uno al otro. el grande que engulló al chico. el corderito que merendó a la loba. y el destape dio la vuelta al calcetín. nada era lo que todos creyeron desde siempre. incluso ellos. se acabó el nado.

la cárcel de las noches atormentadas es cruel como el frío sin mantas. la soledad de lo escapado que fue atado. el eco rebotando entre las paredes que ya no protegerán esos deseos y quereres. mujeres... sí, sí, mujeres... y ningún hombre. ya esta bien, hombre!

tras la hecatombe desnudó su cuerpo y palpó cada uno de sus miles de pliegues. arrugas recién nacidas. heridas demasiado frescas.
y una vez convertida la hecatombe en pasado comenzó a entender sus curvas y aristas, sus necesidades y ademanes. empezó a vestirse. de nuevo a cubierto. nuevos trapos. otras prendas. diferentes sueños. distintos planes.

con un fondo apenas definido y el viento de lado ha sido fotografiado por klementsson el último estado en presidio. una mezcla entre ambas celdas. un poco de la obligada por fuera y otro tanto por ella. las nuevas tramas urdiendo el miriñaque. concesiones que dan respiro al tiempo que actúan de soldador sobre las rejas.
la jaula falda con la que avanza direccionada a lo suyo a medias entre lo esperado y lo innato. estructura aún no carcelaria. arquitectura en construcción. avance con libertad apurando los límites de los enganches. que sabe que las cadenas se forman cuando menos las esperas. y a veces imagina que las oye. pero no... de momento camina ligero con su faldamenta confiando esta vez no se haga pesca.
y el viento que azota a rachas baila lo que le vela aún la mirada. su cara. sus noches despierta enredada en sus brechas. sus cicatrices en intento de olvido. son veladas...

martes, 16 de diciembre de 2008

encapsulado

un minuto seguido de otro hasta pasar sesenta. en una hora estarán una madre y una hija sentadas frente a su altar particular. día para recordar. dentro de un rato. muy dentro de ellas. tanto sentimiento encapsulado.

hace casi veinte _a falta de uno_ y la flor sigue intacta para la que le dio vida. dentro de la vitrina abovedada. como si no pasara la vida en ella. como si dentro de su espacio aun fueran los ochenta.

tres diciembres atrás surgió una noticia coincidiendo en día. renglones que deciden adornar dolores con sonrisas dentro de lo agrio. doblando la edad con la que sufrió una ausencia festejaba la despedida de una vida luchada durante años para entrar en la libertad de esas cadenas. tres años desde que cubierta con un gorro rojo estrenado comprobaba en la lista su aprobado en la batalla más que combatida.

en el mismo centro. flor junto a flor. la del máximo dolor rozando la del alivio por lo sólo molesto. la del homenaje asida a la de la sonrisa para aligerar equipajes. en la misma urna. el mismo expositor. flores para remenmorar cada dieciséis de este mes.

el tiempo retenido antes del estallado. la vida capturada en cada pétalo y flor por flor. dolor mezclando amor. recuerdo para parar el olvido. detener el destierro de aquello tan bello y resaltar al mismo tiempo el fin del sabor amargo que acabó sonriendo.

madre e hija con el hombro de un amigo fiel a las citas, a las conversaciones con la niña, a regalar consuelo a quien sangra fuera de vitrinas a pesar de haber atrapado para el recuerdo tan sólo lo bello.

una misma urna dividida sin divisiones. repleta de colores retenidos en distintos tiempos. previos al duelo. tras escalar nuevos cielos. con la marca mas extensa tatuada en cada uno _que todos se sentaron con ellas hoy_ y un anillo coronado en piedra roja sobre el dedo que señaló el final de un temporal. en la misma suma todo. sobre el pedestal de lo que hoy se recuerda en cada diminuta o poderosa flor recogida. un día como hoy con la ausencia. y nuestro homenaje a ella. a la pequeña hija de la madre _y padre_y hermanos_ mil pensares en recuerdo. elevado. sangrado sin gota. acunado. amado. encapsulado.